Comprender la certificación para una operación segura
En el mundo de los trabajos en altura, dominar la maquinaria no es suficiente. Es indispensable entender la clasificación que regula su uso. Dentro de las acreditaciones técnicas más reconocidas se encuentran las IPAF 3A y 3B, categorías que definen el tipo de plataforma que puede operar un trabajador certificado, y bajo qué condiciones.
Estas clasificaciones permiten estandarizar conocimientos, reducir riesgos operativos y garantizar que cada operador esté preparado para el entorno específico donde va a desenvolverse.
¿Qué significan exactamente las categorías IPAF 3A y 3B?
Cuando una persona recibe formación para operar plataformas de trabajo en altura, accede a una capacitación teórico-práctica en función del tipo de maquinaria. Aquí es donde entran las categorías:
Categoría 3A – Plataformas Móviles Verticales (Tijeras)
Estas son comúnmente conocidas como plataformas tipo tijera. Se utilizan principalmente para movimientos verticales en línea recta, ofreciendo una base estable de trabajo.
Características clave:
- Elevación completamente vertical
- Uso en superficies planas y firmes
- Mayor capacidad de carga
- Ideales para interiores o estructuras cerradas
Usos frecuentes: mantenimiento de instalaciones, trabajos eléctricos en techos, centros logísticos, montaje de sistemas de iluminación.
Categoría 3B – Plataformas Móviles de Brazo
También llamadas brazos articulados o telescópicos, permiten movilidad no solo vertical, sino también horizontal, gracias a su estructura giratoria y extensible.
Características clave:
- Acceso a lugares de difícil alcance
- Capacidad de sortear obstáculos
- Movilidad lateral y de altura
- Mayor flexibilidad operativa
Usos frecuentes: obras en fachadas, mantenimiento industrial, instalación de estructuras externas, trabajos en exteriores con desnivel.
¿Por qué es importante saber la diferencia?
El error común de muchas empresas es pensar que un operador capacitado en una máquina puede manejar cualquier otra. Sin embargo, cada tipo de plataforma representa retos distintos, tanto en estabilidad como en maniobrabilidad.
Un operador certificado en IPAF 3A puede manejar plataformas verticales, pero no está autorizado a usar brazos articulados de tipo 3B, y viceversa, a menos que haya realizado ambas certificaciones. Esta distinción es fundamental para evitar accidentes y asegurar el cumplimiento normativo.
Beneficios de una formación dual
En muchos casos, lo más estratégico para las empresas es que su personal obtenga ambas certificaciones. Esto les brinda mayor versatilidad para rotar personal entre proyectos, sin tener que depender de un perfil específico por tipo de máquina.
Ventajas:
- Flexibilidad operativa
- Reducción de tiempos de espera
Mayor empleabilidad para el operador
Ahorros en contratación externa
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